
En las profundidades del desierto sudanés se encuentra la antigua ciudad de Meroë, hogar de más de 200 pirámides construidas por el Reino de Kush.
A diferencia de las pirámides egipcias, de mayor tamaño, estas estructuras son más pequeñas y empinadas, y están dispuestas de maneras muy intrincadas.
Las tallas y símbolos cercanos, algunos de los cuales parecen estar relacionados con eventos celestiales, sugieren que los kushitas pueden haber tenido un conocimiento avanzado de la astronomía. Si bien se cree que estas pirámides sirvieron principalmente como lugares de enterramiento, algunos creen que también pueden haber funcionado como marcadores o centros ceremoniales.

Desafortunadamente, gran parte de la historia de Meroë se perdió cuando los cazadores de tesoros saquearon el sitio en el siglo XIX, lo que nos dejó con más preguntas que respuestas. Aunque puede que no sean tan conocidas como sus contrapartes egipcias, las más de 200 pirámides de Meroë contienen pistas fascinantes sobre una antigua civilización que aún espera ser comprendida por completo.











