Destituyen a monseñor y exorcista de Washington tras asegurar que los OVNIs son en realidad demonios
La Iglesia católica ha tomado una decisión drástica en la capital de Estados Unidos. El arzobispo de Washington, el cardenal Robert McElroy, destituyó de manera inmediata a monseñor Stephen Rossetti de su cargo como exorcista de la arquidiócesis.
El motivo del cese han sido las controvertidas declaraciones del sacerdote, quien vinculó públicamente el fenómeno OVNI con la presencia de fuerzas satánicas, desatando una fuerte polémica teológica.
A través de un comunicado oficial, el cardenal McElroy explicó que las afirmaciones de Rossetti en las redes sociales del Centro San Miguel para la Renovación Espiritual —entidad que también ha perdido toda afiliación con la Iglesia— «socavan gravemente la enseñanza muy precisa de la Iglesia sobre el diablo, los demonios y el exorcismo».
El ahora exexorcista había manifestado abiertamente su postura combinando la doctrina con su opinión personal al declarar: «La Iglesia ha dicho que no hay nada incompatible con la fe en creer que hay vida en otros planetas». Sin embargo, acto seguido lanzó la afirmación que provocó su salida: «Es mi creencia personal que probablemente muchos, si no la mayoría, de estos avistamientos de OVNIs son en realidad demonios».
Este escándalo eclesiástico coincide con un momento de máxima atención pública debido a la desclasificación de Fenómenos Anómalos No Identificados (UAPs, por sus siglas en inglés) por parte del Pentágono. Mientras el Congreso de Estados Unidos y antiguos oficiales de inteligencia presionan por la transparencia de datos sobre naves de origen desconocido, las palabras de Rossetti han dejado en evidencia una corriente de pensamiento muy arraigada en los pasillos del poder de Washington.
Facción en el gobierno La idea de que los OVNIs tienen un trasfondo espiritual maligno no es exclusiva del sacerdote destituido. Dentro del propio gobierno estadounidense existe una facción fuertemente integrista que se opone a la desclasificación total de los archivos sobre el fenómeno. Este sector frena el acceso a la verdad bajo el argumento de que estos avistamientos son manifestaciones demoníacas, convirtiéndose en el principal obstáculo para denunciantes y legisladores que están buscando liberar toda la información clasificada.
De hecho, esta polémica visión ha escalado hasta la primera línea de la política norteamericana. Figuras de gran relevancia pública como J.D. Vance han expresado un pensamiento idéntico al que le costó el puesto a monseñor Rossetti.
Al ser cuestionado sobre la naturaleza de los tripulantes de estos misteriosos objetos, Vance fue tajante al declarar: «No son extraterrestres, creo que son demonios». Con la destitución de Rossetti, la Iglesia busca desmarcarse de una teoría que ha saltado del terreno militar y político al religioso, en un debate que sigue dividiendo las opiniones.
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