
Un dia como hoy, pero hace 135 años atras, nace Adolf Hitler (Braunau am Inn, Austria-Hungría, 20 de abril de 1889 – Berlín, Alemania, 30 de abril de 1945) fue el líder del movimiento nazi y acabó convirtiéndose en el dictador de Alemania.
Ganó poder y popularidad durante los años de la Gran Depresión gracias a su oratoria propagandística hasta erigirse como máximo responsable político durante el Tercer Reich. Las ansias expansionistas del Führer fueron la causa del inicio la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia. Junto a otras potencias de Eje, como la Italia de Mussolini, se anexionó gran parte de Europa y el Norte de África.
Su racismo y antisemitismo le llevaron a ordenar terribles limpiezas étnicas en campos de concentración y exterminio como Auschwitz en lo que se conoce como Holocausto. Aunque se llevaron a cabo varios atentados contra Hitler, habría que esperar a su suicidio en su búnker, cuando las tropas soviéticas tomaron Berlín en 1945 y Alemania dio por perdida la Segunda Guerra Mundial.
El 8 de noviembre de 1923, Adolf Hitler junto a un grupo de miembros de las SA y sus secuaces, entre los que se encontraban Hermann Göering, Alfred Rosenberg y Rudolff Hess, irrumpieron en la Bürgerbräukeller, una cervecería al sur de Múnich, donde el gobernador de Baviera, Gustav von Kahr, un nacionalista ultraconservador convencido, estaba pronunciando un discurso. Tras tomarse una cerveza, Hitler estampó contra el suelo la jarra, se despojó de la gabardina, dejando a la vista el chaqué negro con una Cruz de Hierro de primera clase y otra de segunda clase, y desenfundó su pistola. Entre disparos y jarras de cerveza hechas añicos, Hitler saltó sobre una silla y declaró el estallido de «la revolución nacional». Era el golpe del ascendente Partido Nazi contra el Gobierno de la República de Weimar, los llamados «criminales de noviembre» (término que los detractores del armisticio de 1918 usaban para referirse a los políticos que lo firmaron). Aunque en un principio esta acción podría haber acabado en un descalabro político para Hitler, a la postre se convirtió en el trampolín que lo impulsaría a él y a sus más oscuras ambiciones.











